Una de las primeras cosas que se aprende al informar sobre educación, es que los ingresos de la comunidad y los índices de resultados educativos están sumamente relacionados.
Al ser más elevados los ingresos de los miembros de una comunidad, también son más elevados los resultados educativos y viceversa, pero de ninguna manera estos resultados implican escuelas más ricas ni que los niños que asisten sean mejores.
Todos los niños se enfrentan a dificultades, pero los niños de comunidades con menores ingresos tienden a ser mayores y como las escuelas no pueden aislarlos de los problemas, los problemas asisten a clase con los chicos.
Un alumno que tiene hambre va a seguir hambriento durante la clase de matemáticas, el que no tiene un hogar, seguirá sin casa durante la clase de ciencias. Un chico cuyos padres trabajan en varios empleos y no pueden leer con él después de clase, no hacen que mágicamente ganen experiencia durante la clase de inglés.
Todas estas variables tienen un impacto importante en la capacidad de aprendizaje de los alumnos y en el caso de los alumnos de zonas más prósperas, este tipo de variables suelen ser menos.
Karin Chenoweth, autora e investigadora que durante años ha escrito sobre estrategias utilizadas por escuelas de alto rendimiento y bajos ingresos familiares, lo resume brevemente:
“La realidad es que no sabemos a ciencia cierta lo que sucede en las escuelas de resultados elevados y estándares socioeconómicos altos”, comenta Chenoweth.
Pueden ser escuelas increíbles, académicamente exigentes, cálidas, que invitan a pertenecer y sumar un genuino valor a la vida de los niños”, comenta Chenoweth.
“O no, y solamente están replicando su estándar socioeconómico”, continúa.
Después de todo, si un niño se atrasa, los padres de mayores recursos tienen la posibilidad de asegurar que su niño recupere lo perdido, sea tanto a través de clases privadas, trabajando con su hijo de manera directa o simplemente sacándolo de esa escuela.”
“En cambio, en mi experiencia, si se observa una escuela que tenga alto rendimiento, pero bajos ingresos, esto se debe a que están haciendo un buen trabajo”, dice Chenoweth.
En el reparto de las opciones, a las escuelas dedicadas a comunidades de bajos recursos, les tocan las peores opciones, inclusive si están haciendo lo más que pueden. Los resultados de las pruebas pueden ocultar el buen trabajo, o de manera injusta, destacar el trabajo mediocre que sucede en las escuelas todos los días.
Con esto en mente es que hace algunos años, junto con los gurús de datos del Centro de Extensión de estudios para la investigación y evaluación perteneciente a la UC San Diego, Voice of San Diego creó un nuevo índice para La Guía de escuelas para Padres de San Diego, buscando leer entre líneas los resultados recabados.
Ingrese a nuestros datos sobre el índice de ingresos vs. resultados en las pruebas: estos números están basados en el porcentaje de estudiantes de cada escuela que califican para comidas gratis o a costos reducido, lo que brinda una idea aproximada del nivel de pobreza de la comunidad escolar y a partir de ahí, proyectamos lo que se espera que obtengan sus alumnos en las pruebas estandarizadas. Con este dato como base, traemos los resultados actuales de la escuela y vemos si excedieron o no lo proyectado.
Las escuelas con índice “0” son las que están haciendo lo esperado según su nivel de pobreza indica, mientras que las que tienen resultados por arriba de “0” están teniendo mejores rendimientos y lo opuesto sucede si tienen números negativos.
Este índice o métrica les da a los padres una manera de indagar en profundidad los resultados y ver cuánto valor le agrega la escuela a la educación de sus hijos.
Los resultados pueden ser esclarecedores.
Un buen ejemplo es la primaria Edison de City Heights. La escuela tiene buenos resultados en las pruebas, no son excelentes, pero sí buenos. Si tomamos en cuenta que más del 90 por ciento de sus alumnos califican para comida gratuita o a costo reducido, estos resultados se miran desde otra perspectiva.
Índices como estos, que buscan indagar y cuestionar qué es lo que estamos viendo son esenciales, sirviendo como contrapartida a las antiguas narrativas sobre la calidad de las escuelas y también subrayando rendimientos como es el caso de la escuela Edison. Lo más importante es que nos ayudan a entender lo que se necesita para que los alumnos sean exitosos, más allá de las dificultades a las que se enfrentan.
